Mold Flow Talks – Episodio 2: Más allá del software, el perfil integral del especialista en simulación

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Este artículo fue publicado originalmente en la comunidad de usuarios de Autodesk. Lo comparto aquí para seguir acercando estos temas a más personas de la industria. Ver publicación original →

En el segundo episodio de Moldflow Talks, Lorena Rivas conversa con Andrea Jaramillo, ingeniera mecánica colombiana radicada en México, quien trabaja en Sybridge Technologies como especialista en simulación de plásticos.

¿Quién es Andrea Jaramillo  ?

Andrea estudió ingeniería mecánica en la Universidad EAFIT en Medellín y complementó su formación con un posgrado en plásticos y hule, lo que le dio bases sólidas para entender los materiales poliméricos desde la química hasta el proceso. Esa especialización la llevó a radicarse en México, donde hoy trabaja en Sybridge Technologies como especialista en simulación de plásticos.

Su camino en simulación comenzó con análisis estructural en SolidWorks e Inventor Nastran, y sus primeras simulaciones de inyección las realizó en Cadmould. Con el tiempo evolucionó hacia Autodesk Moldflow, que es el estándar reconocido en la industria automotriz y el que hoy es el eje central de su trabajo.

Lo que nadie te dice sobre ser especialista en simulación

Para Andrea, ser especialista en simulación va mucho más allá de dominar una herramienta. Antes de tocar el software, hay que entender los materiales poliméricos — si son amorfos o semicristalinos, cómo se comportan térmicamente, qué implica su química. Hay que conocer el moldeo, el enfriamiento, la máquina de inyección.

Y hay una habilidad que pocas veces se menciona pero que es igual de importante: saber comunicar los resultados. De poco sirve tener un análisis impecable si no puedes traducirlo en algo útil para quien toma decisiones. Hacer el conocimiento técnico accesible para otros es, en sí mismo, parte del trabajo del especialista

El valor invisible de la simulación

Uno de los puntos más reveladores del episodio es la dificultad de justificar económicamente la simulación. Andrea lo plantea de forma muy clara: se mide lo que cuesta tener simulación, pero no lo que cuesta no tenerla.

Cuando todo sale bien porque se simuló correctamente, nadie contabiliza los problemas que se evitaron. En cambio, cuando no se simula y aparecen defectos en el molde, en la pieza o en el proceso, ahí sí se cuentan los costos. Esa asimetría hace que muchas empresas subestimen el retorno real de invertir en simulación desde etapas tempranas.

Simulación en planta: el reto de hablar el mismo idioma

Uno de los mayores retos de la simulación no es técnico, sino humano. La desconexión entre los especialistas en simulación y el piso de producción sigue siendo una barrera real en la industria. El punto clave es lograr que ambos lados entiendan que están resolviendo el mismo problema, solo desde ángulos distintos.

Cuando el operador frente a la máquina y el especialista en simulación hablan el mismo idioma, la colaboración se vuelve poderosa. Ese puente — entre la pantalla y el piso — es donde realmente se cierra la brecha entre simulación y realidad.

La especialización en simulación de plásticos es un camino técnico y profundamente colaborativo. Andrea es un ejemplo de que cuando se combinan las bases sólidas, la curiosidad y la capacidad de comunicar, la simulación deja de ser un servicio y se convierte en una ventaja real para toda la cadena de desarrollo.


También puedes ver el episodio completo aquí: Ver Episodio 2 de Moldflow Talks en YouTube